Pensando lo impensado heme aquí, sentado, esperando por verte, flotando en el aire por segundos eternos, dejando que tus manos abrazen mi espalda… aunque hoy sea tan solo en mi imaginación.
Ella. – sueño -
•Noviembre 4, 2008 • 1 comentario
Descuidado pienso en ella, miro al horizonte y hablo como si hubiesen sido tan solo ayer esas mañanas cafés, mi boca pronuncia palabras al aire que se lleva el viento, ligeras y livianas viajan hasta sus oídos pues de pronto, justo en el lugar en que perdida mi mirada tenía, ésta se encuentra con su silueta, si, la de ella y es ese mismo aroma dulce de las mañanas que se me aparece con el cielo anaranjado y en sus brazos cariñosos me pierdo unos segundos, magníficamente eternos con el arriba abajo y el abajo arriba.
Ella, con intensas miradas me golpea dulcemente siempre que la tengo entre mis brazos fuerte y firme, mis labios se pasean suavemente por sus líneas delicadas mientras mis manos rasgándole la espalda se aferran de sus hombros suaves y dulces, hambrientos de caricias. Sus labios carnosos queman mi alma con tan solo la intención y sus dientes se clavan en mi cuello provocandome un poco más. Se retuerce y estremece cuando siente que la busco y luego me abraza tierna y enrojecida, mientras su cabeza se apoya en mi pecho acelerado.
Ella, la misma de las mañanas heladas y de las tardes acaloradas, de las cartas y de los asaltos, de las miradas y recuerdos permanentes…
Intensificándose -Preludio-
•Octubre 29, 2008 • 3 comentarios
Salgo del verde interior con un imperfecto blanco rozando mis rodillas, camino eternos tramos entre espejos borrosos y empañados hasta lograr sentir el exquisito café en mis fosas nasales – esa es una forma de las pocas que soporto bien aquella bebida tan fuerte y potente- Mirando el piso rojo por entre la niebla azucarada siento gritos y llamadas que intento ignorar, y entre la gente busco una mirada, solo una, y de golpe me topo con varias, unas me dicen que me acerce, otras que me aleje, algunas me hablan y algunas me sonríen por simple cortesía, y entre todas aquellas me fijo en una que nisiquiera se fija, que pretende ignorarme falsamente posandose en un horizonte más allá. La miro y solo, camino hacia ella, el aroma se intensifica y el frio no parece aplacar, pero por alguna razón todo parece estar mejor.
y esa boca
•Octubre 24, 2008 • 1 comentario
Súbitamente se transforma tu mirada en un cristal
y veo tu boca musitar
tu cuello torcido y tus manos como témpano intentan sostener las mías.
El cristal se rompe y tus labios hacen la vez de tu voz
tristes y un poco aturdidos por el dolor
Y golpean los trozos en el suelo, en tu ropa y en mi piel
quemándome.
se desarman, se desmoronan y desaparecen
y trémula sigues ahí
insegura y más que todo
triste.
Una tarde de amaneceres.
•Octubre 23, 2008 • 1 comentarioMiro el color anaranjado y casi explosivo del cielo que me rodea y trato de captar su aroma, pero siento que no lo logro, entonces, decido caminar un poco más arriba por ese sendero mal indicado, de piedras de años ya lisas de golpes de mar, de cuerpos que las han cruzado y que está bajo mis pies. Mientras avanzo pienso en qué estará haciendo.
Ha pasado tanto tiempo sin saber de ella y no ha pasado ningún momento en que deje de extrañarla, de pensarla, incluso de quererla y desearla con más ganas que cuando la tuve entre mis brazos aquella mañana de invierno soleado, cuando me dijo que se iría, tal vez para siempre, cuando ese aroma intenso impregnaba el aire, ese mismo aroma que ahora trato de alcanzar subiendo esta cuesta empinada. Olerlo tal vez me refresque un poco más su recuerdo después de tanto tiempo, y es que temo empezar de pronto a olvidar lo que se siente ser querido, lo que de verdad se siente sentirse así.
Logro llegar al final del camino de piedras que arriba son mas ásperas que lisas, veo el mar y huelo su sabiduría y logro apreciar su inmensidad pero no logro encontrar aquello que estoy buscando, y eso, eso, me pone a pensar.
Cristalino café
•Agosto 3, 2008 • 3 comentarios
Así, profundamente, caigo en la inmensidad de aquella brillante y penetrante mirada que tengo al frente. No es primera vez que está ahí, fija pero trémula. Me asusto y cierro los ojos, imagino algo de color y los abro otra vez. Lo mismo, y repentinamente mi vista se vuelve cristalina, y es que ya somos dos en esta habitación, donde el olor a humo se mezcla con el sudor de las ropas y de los cuerpos, y el alcohol de nuestro aliento y de aquellos vasos sobre el velador junto a las colillas rojas intensifican la sensación de autodestrucción de la noche anterior.
Me levanto y camino un poco, hace frio pero hay sol, se nota por entre las persianas metálicas, decido abrirlas, pero luego me arrepiento y tan solo abro un poco la ventana para encender un cigarrillo, esta vez mentolado. Miro hacia atrás y los mismos ojos fijos esperando una respuesta que no tengo, y que no tendré, que no me interesa pensarla y que siento que jamás pronunciaré. En mi mente busco una salida a este vacío que intenta llenarse con lo que tengo a mis espaldas, pero el único color que distingo es el blanco de las paredes y a ratos el gris del humo que se logra ver con el sol.
Debo admitir que esos enormes ojos cafés de pupilas dilatadas y cejas marcadas me vuelven un poco loco, esa mirada que se escabulle y me encuentra casi siempre, podría lograr más si se atreviera a más, si de verdad quisiera que me diera vuelta y esbozara con sus labios lo que los míos podrían responder con una sonrisa dibujada a mano por la dueña de aquellos hermosos ojos, pero yo no quiero comenzar el juego esta vez.
En el camino
•Mayo 22, 2008 • 2 comentarios
Está oscureciendo, creo que se hace tarde y debería irme a terminar de hacer lo que hace un rato ya empecé, pero qué más da, tenía ganas de caminar un poco. Hace frio al parecer y aunque yo no lo siento la gente que pasa a veces por aquí se ve abrigada, lleva bufandas y una mujer llevaba incluso guantes. Es el salto del verano al invierno, con ese otoño olvidado que antes se apreciaba y hoy no es más que un nombre que pasa casi inadvertido. Ni siquiera veo hojas en las calles y eso que es mayo desde hace algunos días ya.
Se empiezan a ver las estrellas y se nota la luna en el cielo y yo aún aquí, sentado, torturándome en pensar soluciones a mi turbia pesadilla sentimental, odio esto de sentir, de conocer y llegar a querer, por eso trato de ser frío la mayor parte del tiempo pero de pronto aparece alguien que traspasa esa barrera como si nada, sin respeto, sin preguntarme, y me alborota el existir, siendo que yo no molesto a nadie escapando de los problemas del sentir, y es que he tenido muy malas experiencias, algunas solamente malas y otras exageradamente malas, fuertes, chocantes, en las que hay un antes y un después en mi precepción de la realidad dolorosa, en donde se aclara un poco el rango de elección.
Alguna vez me dijo un señor de barba muy negra pero de bigote blanco, con lentes gruesos y de hablar seguro, aunque un poco ingenuo según lo que yo creo, que así el ser humano se comienza a dar cuenta de qué es lo que está buscando, algo así como, probando. A mí no me gusta probar, me da miedo probar, me produce rechazo probar, quiero estar seguro para probar, pero soy inseguro, así que si sigo a este ritmo me quedaré sin probar bocado siquiera. Al menos ya sé que existe un tipo del que me tengo que alejar, y cuando me refiero a tipo, no me refiero a persona, sino simplemente a tipo, como grupo de individuos, un tipo de persona, más bien, un tipo de personalidad pero de esa sí que no quiero hablar, mejor callo porque no tengo una opinión objetiva al respecto.
Y así, ya se hizo de noche, las luces de la acera están encendidas y en el horizonte tiritan otras cuantas de una ciudad contigua. Salió un poco de viento y ahora sí que sentí frio, mejor parto caminando pronto a mi casa a terminar aquello que no terminaré jamás, si claro, es obvio, lo dije y lo diré; No me gusta probar, más bien, me da miedo hacerlo, y si hago el intento puede quedar gustándome, y eso es lo que menos quiero en este momento de mi vida. Estoy recién conociendo el sabor de la libertad, y aunque no lo he aprovechado como me han dicho que puedo hacerlo, me gusta, y miento cuando digo que la soledad es lo mío, soy un ser tan dependiente de otros, aunque es de otros bien pocos. Podría tener a 2 o 3 personas en el mundo y sería suficiente. Una a quien amar y con quien compartir la mayoría del tiempo y de la vida, otra con quien no conozca a esa persona y te sirva para hablar de otras cosas, alguien interesante, conocedor de la vida, del mundo, con buenas ideas y claros conceptos de la realidad y de la irrealidad, alguien con quien escaparte y tomarte algo, un amigo o una amiga sincera, no de esas “amigas”, claro, de esas mismas. Y finalmente, un enemigo, pero a ese aún no preciso encontrarlo.
Qué raro contarlo así.
b/w
•Marzo 30, 2008 • 3 comentariosSuele hacerse un poco difícil esto de sentir, creo que aún no lo aprendo a controlar muy bien claro está, y oscuro también.
Desde distintos ángulos
•Marzo 16, 2008 • 2 comentarios
Saco la voces un segundo de mis oídos e intento poner un poco de atención alrededor, miro hacia abajo, de pie en el borde, y lo único que se siente en el fondo es el ruido del paisaje azulino que me rodea, a ratos un poco anaranjado, y el viento salado tirándome el cabello contra el rostro, pero esta vez, es todo distinto a la última oportunidad, que fue igual que todas las anteriores, ahora esa sal ya no es salada, sino amarga, amarga como el momento y como el trago que segundo a segundo me veo en la obligación de realizar, y en situaciones así, me tiento, y es muy sencillo de esta forma, aunque realmente de cualquier manera es así de simple, ahora la diferencia es que me siento un poco más capaz que la ultima vez, ayudado quizás por la amargura de mi saliva.
Deseo cambiar mi perspectiva, miro hacia arriba, y es casi tan perfecto como hacia abajo, siento que estoy un poco más cerca ahora, y me atrevo mentalmente, pero algo, que no puedo controlar, me impide continuar mi camino indigno, claro, ahora todo se vuelve como siempre, oscuro, pero en esta ocasión no es por mi decisión, esta vez es determinismo, y me aprietas la mano y me dices que no, que estás ahí, que no es destino, que simplemente es así, que no le busque explicación a las cosas inexplicables, que solo me deje llevar, y por primera vez miro hacia adelante, pero más allá de aquella silueta imaginaria, miro hacia los caminos de tierra que me llevan a lugares distintos, lugares pasados, lugares futuros, fríos y cálidos, amables y distorsionados, confusos en su mayoría, pero mejores que aquel azulino final. ¿Y si comienzo desde aquí?, quien sabe, algún día tal vez pueda averiguarlo, por ahora prefiero caminar un rato por la tierra, formando un par de sombras con el sol dándome en la espalda, intentaré llegar un poco más allá, a ver si en esta oportunidad resulta diferente que las ultimas. Y ahora, por segunda vez, miro hacia adelante pero no más allá de la silueta, lo bueno es que me sonríeen esta ocasión
Provocar(me)
•Diciembre 30, 2007 • 1 comentario
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