•diciembre 7, 2010 • Dejar un comentario

Eres la revolución de mi corazón.

Color

•diciembre 3, 2010 • Dejar un comentario

Miro las hojas de los árboles

verdes, azules, moradas, cafés,

no me importa el color, no

y no me importa el sabor,

pues solo me importa poder.

•octubre 24, 2010 • Dejar un comentario

Veo tus ojos sin horizonte, y me adentro en ellos profundamente. Entreabiertos y descalzos, tan dulces como amargos, encantadores, confusos e infinitos. Me recuerdan esa lucha permanente con mi alma, esa que algún día llevé a cuestas, con el lomo dolorido y encorvado por el peso, esa que contaba aquellas noches estrelladas a quien quisiera escucharla, esa, que aún me hace doler a ratos el corazón.

 

Confusión

•abril 26, 2010 • 4 comentarios

De pie junto al umbral tu figura se desvanece en mis ojos soñolientos, más de sueños que de sueño. Tu sombra se entrecorta en las fisuras de  las maderas viejas y manchadas del suelo de mi habitación, iluminada sutilmente por el atardecer violeta que esta tarde de primavera nos regaló. Pronto será de noche, deberías irte ya. No puedes continuar parada ahí con los pies ya fríos, llorando eternamente. En algún momento tu alma ha de decir basta, has de tomar tus cosas y te has de ir, aunque mi corazón no lo quiera así. Te volteas y me miras, te ignoro a sabiendas y fijo la vista en la noche que empieza a entrar escurridiza ante nosotros, entre nosotros.

- Me voy

Pronuncian tus pálidos labios mientras tus ojos desean quedarse

-Vete

Digo yo, mientras los míos piden por favor que no lo hagas.

Estos días.-

•agosto 26, 2009 • Dejar un comentario



Hoy se aprieta mi pecho y me sudan las manos;

Ayer, solo  las manos se veían diferentes;

Mañana tal vez pueda decir que mi vientre aún se revuelve cuando te ve;

Sé que amar así no es cosa de siempre;

Pero ayer hoy y mañana o cualquiera que sea el día

Sé que vales tu,  más que mi propia vida.

discontinuo.-

•noviembre 19, 2008 • Dejar un comentario

Pensando lo impensado heme aquí, sentado, esperando por verte, flotando en el aire por segundos eternos, dejando que tus manos abrazen mi espalda… aunque hoy sea tan solo en mi imaginación.

Ella. – sueño -

•noviembre 4, 2008 • 1 comentario

 

Descuidado pienso en ella, miro al horizonte y hablo como si hubiesen sido tan solo ayer esas mañanas cafés, mi boca pronuncia palabras al aire que se lleva el viento, ligeras y livianas viajan hasta sus oídos pues de pronto, justo en el lugar en que perdida mi mirada tenía, ésta se encuentra con su silueta, si, la de ella y es ese mismo aroma dulce de las mañanas que se me aparece con el cielo anaranjado y en sus brazos cariñosos me pierdo unos segundos, magníficamente eternos con el arriba abajo y el abajo arriba.

Ella, con intensas miradas me golpea dulcemente siempre que la tengo entre mis brazos fuerte y firme, mis labios se pasean suavemente por sus líneas delicadas mientras mis manos rasgándole la espalda se aferran de sus hombros suaves y dulces, hambrientos de caricias.  Sus labios carnosos queman mi alma con tan solo la intención y sus dientes se clavan en mi cuello provocandome un poco más. Se retuerce y estremece cuando siente que la busco y luego me abraza tierna y enrojecida, mientras su cabeza se apoya en mi pecho acelerado.

Ella, la misma de las mañanas heladas y de las tardes acaloradas, de las cartas y de los asaltos, de las miradas y recuerdos permanentes…

Intensificándose -Preludio-

•octubre 29, 2008 • 3 comentarios

 

 

      Salgo del verde interior con un imperfecto blanco rozando mis rodillas, camino eternos tramos entre espejos borrosos y empañados hasta lograr sentir el exquisito café en mis fosas nasales – esa es una forma de las pocas que soporto bien aquella bebida tan fuerte y potente- Mirando el piso rojo por entre la niebla azucarada siento gritos y llamadas que intento ignorar, y entre la gente busco una mirada, solo una, y de golpe me topo con varias, unas me dicen que me acerce, otras que me aleje, algunas me hablan y algunas me sonríen por simple cortesía, y entre todas aquellas me fijo en una que nisiquiera se fija, que pretende ignorarme falsamente posandose en un horizonte más allá. La miro y solo, camino hacia ella, el aroma se intensifica y el frio no parece aplacar, pero por alguna razón todo parece estar mejor.

y esa boca

•octubre 24, 2008 • 1 comentario


 

Súbitamente se transforma tu mirada en un cristal

y veo tu boca musitar

tu cuello torcido y tus manos como témpano intentan sostener las mías.
El cristal se rompe y tus labios hacen la vez de tu voz

tristes y un poco aturdidos por el dolor

Y golpean los trozos en el suelo, en tu ropa y en mi piel

quemándome.

se desarman, se desmoronan y desaparecen

y trémula sigues ahí

insegura y más que todo

triste.

Una tarde de amaneceres.

•octubre 23, 2008 • 1 comentario


Miro el color anaranjado y casi explosivo del cielo que me rodea y trato de captar su aroma, pero siento que no lo logro, entonces, decido caminar un poco más arriba por ese sendero mal indicado, de piedras de años ya lisas de golpes de mar, de cuerpos que las han cruzado y que está bajo mis pies. Mientras avanzo pienso en qué estará haciendo.

Ha pasado tanto tiempo sin saber de ella y no ha pasado ningún momento en que deje de extrañarla, de pensarla, incluso de quererla y desearla con más ganas que cuando la tuve entre mis brazos aquella mañana de invierno soleado, cuando me dijo que se iría, tal vez para siempre, cuando ese aroma intenso impregnaba el aire, ese mismo aroma que ahora trato de alcanzar subiendo esta cuesta empinada. Olerlo tal vez me refresque un poco más su recuerdo después de tanto tiempo, y es que temo empezar de pronto a olvidar lo que se siente ser querido, lo que de verdad se siente sentirse así.

Logro llegar al final del camino de piedras que arriba son mas ásperas que lisas, veo el mar y huelo su sabiduría y logro apreciar su inmensidad pero no logro encontrar aquello que estoy buscando, y eso, eso, me pone a pensar.

 
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