Una tarde de amaneceres.


Miro el color anaranjado y casi explosivo del cielo que me rodea y trato de captar su aroma, pero siento que no lo logro, entonces, decido caminar un poco más arriba por ese sendero mal indicado, de piedras de años ya lisas de golpes de mar, de cuerpos que las han cruzado y que está bajo mis pies. Mientras avanzo pienso en qué estará haciendo.

Ha pasado tanto tiempo sin saber de ella y no ha pasado ningún momento en que deje de extrañarla, de pensarla, incluso de quererla y desearla con más ganas que cuando la tuve entre mis brazos aquella mañana de invierno soleado, cuando me dijo que se iría, tal vez para siempre, cuando ese aroma intenso impregnaba el aire, ese mismo aroma que ahora trato de alcanzar subiendo esta cuesta empinada. Olerlo tal vez me refresque un poco más su recuerdo después de tanto tiempo, y es que temo empezar de pronto a olvidar lo que se siente ser querido, lo que de verdad se siente sentirse así.

Logro llegar al final del camino de piedras que arriba son mas ásperas que lisas, veo el mar y huelo su sabiduría y logro apreciar su inmensidad pero no logro encontrar aquello que estoy buscando, y eso, eso, me pone a pensar.

~ por danrox en Octubre 23, 2008.

Una respuesta to “Una tarde de amaneceres.”

  1. Me llega.
    Es como yo este texto..

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