y esa boca
Súbitamente se transforma tu mirada en un cristal
y veo tu boca musitar
tu cuello torcido y tus manos como témpano intentan sostener las mías.
El cristal se rompe y tus labios hacen la vez de tu voz
tristes y un poco aturdidos por el dolor
Y golpean los trozos en el suelo, en tu ropa y en mi piel
quemándome.
se desarman, se desmoronan y desaparecen
y trémula sigues ahí
insegura y más que todo
triste.


Duele quedar así, como ella, con los restos en las manos.
Sobre todo cuando se trata de cristales rotos…