Ella. – sueño -
Descuidado pienso en ella, miro al horizonte y hablo como si hubiesen sido tan solo ayer esas mañanas cafés, mi boca pronuncia palabras al aire que se lleva el viento, ligeras y livianas viajan hasta sus oídos pues de pronto, justo en el lugar en que perdida mi mirada tenía, ésta se encuentra con su silueta, si, la de ella y es ese mismo aroma dulce de las mañanas que se me aparece con el cielo anaranjado y en sus brazos cariñosos me pierdo unos segundos, magníficamente eternos con el arriba abajo y el abajo arriba.
Ella, con intensas miradas me golpea dulcemente siempre que la tengo entre mis brazos fuerte y firme, mis labios se pasean suavemente por sus líneas delicadas mientras mis manos rasgándole la espalda se aferran de sus hombros suaves y dulces, hambrientos de caricias. Sus labios carnosos queman mi alma con tan solo la intención y sus dientes se clavan en mi cuello provocandome un poco más. Se retuerce y estremece cuando siente que la busco y luego me abraza tierna y enrojecida, mientras su cabeza se apoya en mi pecho acelerado.
Ella, la misma de las mañanas heladas y de las tardes acaloradas, de las cartas y de los asaltos, de las miradas y recuerdos permanentes…


Es increible lo que puede provocar alguien.
Siempre he creido que gran parte de nosotros se logra por otra persona, no por uno mismo…. sino mas bien lo que el otro puede sacar de nosotros.
la gracia no es moldearnos, sino que solo lograr que seamos afuera como realmente somos por dentro.
Me recordaste un sentimiento de antaño… lo que se siente cuando uno es buscado; lo has descrito a la perfección.
O quizás son solo regalos de algunas melancólicas noches.